RESILIENCIA
Todos los
ámbitos de nuestra vida están sazonados de desafíos, problemas emergencias,
contratiempos, accidentes, enfermedades, etc., Si bien el concepto de
resiliencia ha sido enfatizado con más intensidad en este último tiempo, ha
sido una habilidad que hemos adquirido y aplicado toda nuestra existencia. La
mayor parte de los conceptos sobre resiliencia coinciden en que es “la
capacidad de sobrellevar las adversidades y salir fortalecido”. Me gustaría
reflexionar sobre la última parte de la definición de resiliencia, la que dice
“… y salir fortalecido”, esa última parte determina el camino de las personas
que atravesamos los desafíos (familiares, personales, laborales) para no solo
“soportar” tales desafíos, sino convertirnos en una mejor versión de nosotros
mismos. Por eso comparto a continuación, algunas enseñanzas que he recibido y aplicado
en mi vida:
1.
Una cosa a la vez
En el
intento de querer buscar un “equilibrio” en nuestra vida y atender todos los
problemas en el hogar, trabajo y asuntos personales podríamos frustrarnos
cuando el tiempo y las fuerzas no parecen alcanzar, entonces sugiero recordar
que “no podemos hacer todo a la vez”, podemos “hacer una cosa bien a la vez”.
Pensemos en un acróbata Chino que sostiene con sus manos, cabeza y pies palos
encima de los cuales ellos hacen girar platos; no todos los platos giran al
mismo tiempo y a la misma velocidad, siempre habrá uno que está pronto a caer y
romperse, si cada plato representase nuestro hogar, trabajo o familia debemos
estar atentos a cual debemos impulsar y hacer girar antes de que se caiga; si
estas en el trabajo, atiende el trabajo, si estás con la familia, atiende a la
familia, si atiendes asuntos personales, atiende esos asuntos. Identifica la
cantidad de platos que puedes hacer girar y atiéndelos con la prioridad que las
circunstancias y tiempos requieren y evita que se rompan los platos que más te
importen.

2.
Venga lo que venga, disfrútalo
A menudo
perdemos tiempo valioso en tratar de responder “¿porque a mí?”, no conozco a
alguien que haya logrado responder a esa pregunta con precisión, es muy
difícil, lo valioso está en lo que viene y será emocionante vernos al final
cuando hayamos superado la adversidad, a veces será rápida o puede demorar.
3.
Elige como reaccionar
Somos
“agentes”, no “objetos”, eso quiere decir que nosotros actuamos y no se actúa
sobre nosotros; en consecuencia, las frases como “me hizo enojar” pierden
fuerza. Nosotros podemos decidir cómo reaccionar, podemos decidir enojarnos o
alegrarnos, es una habilidad difícil de adquirir y requiere mucha práctica,
pero será un aliado poderoso cuando lo logremos.
1.
Mímate
Todos tenemos algo que nos encanta hacer, que
nos atrapa, que nos emociona, que nos hace feliz, de cuando en cuando es bueno
apartar un tiempo individual para consentirnos y disfrutar de aquello que nos
encanta hacer, un pasatiempo, un deporte, etc.
Para terminar, mi intención no es ser insensible con los que a veces no
podemos ser resilientes, tampoco debemos suprimir la realidad o negar el dolor
que se siente, sino más bien animarnos a desarrollar esa capacidad que nos
permitirá aprovechar de manera más sabia las adversidades que siempre tendremos
en el camino.
Comentarios
Publicar un comentario